viernes, 25 de noviembre de 2016

El espolvoreador importado (versión nacional)


No fui abducida por extraterrestres,  simplemente me pasó el 2016 por encima.

No voy a hacer ahora una aburridísima lista de cosas que estuve haciendo y que me impidieron dedicarle un poco más de tiempo al blog, porque creo que andamos todos más o menos igual.

La semana pasada fue el cumpleaños de mi hija menor, con pijama party y torta pandicornio (un híbrido entre panda y unicornio del que tuve noticias hace muy poco). En la búsqueda de insumos para la torta, llegué a una casa de repostería en donde estaba a la venta este espolvoreador importado:




Las tres cifras del precio me disuadieron rápidamente de considerarlo un artículo de primera necesidad, aunque me gustaba mucho. Salí de la casa de repostería y  fui al supermercado  a comprar las cosas que me faltaban para el  cumple.


Y miren lo que había en una góndola:





¿Casualidad? Mmmm...no lo creo. Definitivamente, era una señal.


El precio de los herméticos que se ve en la foto era de los de tapa roja. 

El que yo compré valía $23.

Después de unas mediciones a ojímetro y considerar que la cosa podía funcionar, me traje el vertedor



...y el colador.



Camino a casa venía pensando las opciones para colocar el colador en la tapa del envase. No me gustaba la idea de usar pegamento, por una posible toxicidad. Pensé en atornillar o coser con alambre fino, pero no hizo falta. Desarmé la tapa y la calé con cutter




Me costó un poco desprender las partes sobrantes del colador. La mejor manera fue presionando hacia adentro con una pinza




Y se encastró perfectamente en la tapa del envase, sin necesidad de pegarlo




Lo puedo usar para tamizar harina, cacao o azúcar impalpable.
Y en mi versión se puede ver el contenido  ;)




Ok, lo admito,  mis producciones blogueriles son minimalistas (?)...Les debo la torta espolvoreada, pero doy fe de que funciona




Obviamente,  guardé el mango del colador y la tapita interna del vertedor porque nunca se sabe...para algo van a servir.


Me voy para lo de Marcela, a participar del Finde Frugal.


¡Que tengan una linda semana!

viernes, 19 de agosto de 2016

Las macetas caseras : versión colgante


  Lo de hoy es una variante de otra idea que ya les mostré acá : macetas con envases de lavandina. 

Tenía tres envases más chicos que los de la otra vez, y como en mi trabajo hay un hermoso patio interno que estamos forestando, pensé en hacer unas macetitas para colgar de unas rejas con cuadraditos que tenemos allá.




Les hice un tajo con un cuchillo, y recorté por la línea de fábrica con una tijera escolar.




Soy zurda :)

Como van a estar afuera, los lunares de papel no eran una opción durable.

Opté por pintar un diseño con aerosol dorado, que todavía me queda del espejo

Medí la circunferencia de los envases: 36 cm.  Entonces pensé en cuatro triángulos de 9 cm. de base




Había un trozo de papel autoadhesivo guardado  en casa, que me vino muy bien para marcar los triángulos. la altura la tomé desde la marca inferior hasta el borde: 12 cm.


Corté, pegué y enmascaré



A la parte de abajo le puse cinta de enmascarar. Pinté con aerosol dorado, y acá me hubiese venido de perlas conocer el tip de la chalk paint que nos enseñó hoy Marcela, porque le costó "agarrarse" al plástico.


Cuando se secó, decidí colocarles estas anillas para cortinas.Un flashback a la infancia me recordó que hay que poner las argollitas blancas en agua caliente para colocarlas mejor. Vi a mis tías hacer eso muchas veces.



Queda así:



El burlete para el borde





Y la colgué con un ganchito en la reja de casa, porque no van a ir a su sitio definitivo hasta el lunes,,,





Y así vuelvo a participar del Finde Frugal de Marcela

(¡Cuánto lo extrañaba!!)

¡Que tengan un hermoso finde!!!!

martes, 16 de agosto de 2016

Las mallas de patín



He aquí uno de los varios motivos de mi ausencia blogueril: estuve haciendo un par de mallas para patín artístico:  una para Gigi y una para Aye.

Yo me meto en estos berenjenales básicamente porque disfruto (y padezco, también) todo el proceso que implica el diseño, la elección de los materiales y la confección.No son las primeras que hago, supongo que tampoco serán las últimas. He aprendido muchísimo al respecto,  y me he dado cuenta de lo mucho que me falta todavía por aprender. 

En fin. Una amiga que también es madre de patinadora me dijo: "ni se te ocurra salir a comprar tela, usá algo de todo eso que tenés guardado".   Y como me di cuenta de que tenía razón, diseñé las mallas con lo que había en mis cajas de telas, que ahora están irreconocibles después del "marikondeo" y con los brillos que había en el baúl de los tesoros.

Esta es la malla de Gigi:



El dibujo de arriba es un tatuaje tribal para un hombro, dado vuelta y duplicado.  Lo calqué sobre una hoja canson, lo calé y lo pinté con esponja y tinta china. Mezclé tinta azul, amarilla y blanca en diferentes proporciones hasta dar con un tono aproximado al de la gasa del pollerín.


Si lavaba la la malla, no me iba a sentar a postear nunca más, así que debajo de la mancha de mugre pueden apreciar unas grandes piedras facetadas que obtuve de desarmar unos aros que compré en un local de artículos muy baratos. Me queda el otro aro para futuras mallas muejejejeje.

También tiene algunos strass, canutillos y mostacillas


La espalda es más simple: tul aplicado con la puntada flexible de mi Singer Florencia, que se la re banca; strass y lentejuelas cuadradas.




El pollerín son varias capas de gasa. Le tengo que emprolijar muy bien los bordes para el próximo show. Otra madre me sugirió un pie para ruloté. Veremos si hago la inversión.

La malla de Aye tiene más trabajo de bordado




Todo el borde superior está rematado con lentejuelas rectangulares y mostacillas doradas



El tul elastizado  está teñido con varios saquitos de té



Como la tela de puntitos no alcanzaba, hice el pollerín con lycra negra y le agregué una por una las pelotitas doradas. Si ya lo sé...no digan nada.

Todo el pollerín está forrado con transfer rojo. Se ve cuando hace un giro. Es uno de los detalles que a mí más me gusta.



Les muestro la espalda:




Como lo más interesante es verlos puestos,  acá están mis peques:










Espero poder estar un poco más presente por estas latitudes,  extrañé un montón esta hermosa comunidad. Abrazo virtual a todas las que se dan una vueltita por acá de vez en cuando.

jueves, 30 de junio de 2016

Un poco más de respeto



Por distintas razones que ya comentaré,  no estuve posteando en el blog. Pero tampoco pude desconectarme del todo de esta virtualidad donde tanta gente talentosa comparte lo que hace.

Las personas que pasan por acá desde hace tiempo saben que yo no vendo nada, que este blog es un espacio para compartir ideas, e intercambiar pensamientos con gente que tiene los mismos intereses.

Pero de un tiempo a esta parte estoy viendo que se están naturalizando prácticas que no son para nada sanas, ni inocentes.

Supongamos que un día me levanto y se me ocurre dar un taller de cocina, por ejemplo.

Entonces armo todo, decido de  cuántas horas va a ser el taller, cuánto voy a cobrar, dónde lo voy a dar, etc. etc.

Tengo que promocionarlo.  Ah, ya sé...voy a hacer unos lindos volantes (o flyers) virtuales, para ponerlos en el blog, en Facebook, en Instagram y en Twitter.

Tienen que ser atractivos, así que les voy a poner las mejores fotos que tenga. Mmm...no tengo ninguna foto buena. No importa. Me meto a Pinterest, o a Google Images, y veo qué hay.

Ah, mirá...Juanita Pérez tiene unas fotos buenísimas. Listo. Copio. Pego. Quedaron geniales.

Total, no importa que Juanita Pérez no lo sepa. Ella ahora está viviendo en Islandia, ni se va a enterar. Además, no creo que le moleste, si las publicó en el blog será para compartirlas...

Y en un par de clicks, me pasé por el traste que Juanita Pérez se compró una cámara más o menos buena en dieciocho cuotas, que estuvo haciendo equilibrio sobre una silla en la cocina de su casa para lograr ese ángulo en la foto que tanto me gusta, que se pagó el curso de fotografía, que antes de lograr esa toma estuvo dos días probando con distintas luces, que cocinó  ese plato para poder fotografiarlo, que invirtió en vajilla, en ingredientes y en accesorios  para obtener esa imagen que a mí me llevó medio segundo pegar en mi flyer.

Bien. Ya lo publiqué.   ¡Qué suerte!!! Se anotaron 20 personas.

Pero están un poco molestas porque quieren saber en qué momento vamos a hacer el plato de la foto.
Yo ya les dije que no, que esa foto era ilustrativa, que no vamos a cocinar eso. Dicen que se sienten estafados. Bueno, ya está...al final no se conforman con nada, con el arancel que les cobré no sé que pretenden, salir del taller siendo Jamie Oliver...

Este mismo ejemplo se aplica al taller de origami, de bordado, de pintura en tela, de patinado de muebles, de lo que se les ocurra.

No naturalicemos el robo, ni la estafa, no está bueno pensar que total no pasa nada. Si vemos que hay gente usando el laburo de otros para promocionar lo suyo, digámoslo. Y si no nos animamos a decirlo porque nadie nos dio vela en ese entierro, por lo menos, por mensaje privado, alertemos al damnificado, y decidirá qué hacer.

Así nos cuidamos entre todos, porque mañana, Juanita Pérez puedo ser yo, podés ser vos, puede ser cualquiera. Acá no hay "malentendidos". Es una cuestión de ética.

Y tanto escándalo por una foto. Sí, ¿sabés por qué? Porque hay trabajo, tiempo y plata detrás de esa foto.  Y porque capaz que si yo le mandaba un mail a Juanita, me dejaba usar la imagen siempre y cuando mencionara su autoría...o no, pero está en todo su derecho, porque es SU trabajo.

 Quizás para ustedes no sea algo tan importante, pero a mí me saca de las casillas ver cada vez más gente procediendo de esta manera.

Somos todos grandes. Un poco más de respeto, por favor.
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